El adolescente que ha sostenido relaciones sexuales probablemente ha intentado suicidarse. Puede ser desertor escolar o ser violento. O todas las anteriores.
Los factores de riesgo que llevan a una conducta destructiva son los mismos para todos, por lo que se urge trabajar con la prevención, especialmente con los jóvenes que viven en comunidades “en riesgo”.
“Lo importante es el cernimiento. Tiene que haber un programa de prevención más comprensivo. Si previenes el uso de alcohol temprano, previenes el sexo prematuro, los intentos suicidas, la violencia”, manifestó el doctor en Educación Juan Carlos Reyes.
Reyes dirigió un proyecto que consiste en varios estudios relacionados con los factores asociados a conductas violentas, deserción escolar, intentos suicidas y sexo precoz del Instituto de Investigación, Educación y Servicios en Adicción (Iresa) de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Caribe (UCC) en Bayamón.
Todos utilizaron la misma muestra de 691 familias de sectores cercanos a puntos de drogas en San Juan, Toa Baja y Cataño, entre 2005 y 2007, con adolescentes entre 12 y 15 años.
Reyes estudió El uso de múltiples sustancias como factor de riesgo para el intento de suicidio que confirma que mientras más drogas use, más probabilidades de intentar suicidarse.
Recalcó que la depresión es una variable importante, pero si se usa drogas se está en mayor riesgo de tratar de quitarse la vida, independientemente de si está deprimido o no.
Los factores de riesgo asociados a la violencia autoinfligida son los mismos a la violencia interpersonal, según manifestó el investigador asociado Juan Negrón.
En su análisis Violencia juvenil y desorganización social: un ejemplo de integración de métodos cualitativos y cuantitativos, el antropólogo recalcó que observó el comportamiento de los jóvenes y su entorno.
Encontró que 31.2 por ciento de los entrevistados incurrió en algún acto violento. La mayoría confesó ver actos delictivos y asesinatos, lo que los hace más propensos a ser violentos, especialmente si los que cometen los hechos son familiares o amigos.
Por el contrario, los que no mostraron actos violentos -que fue la mayoría- han tenido las mismas experiencias, pero no tienen relaciones estrechas con los detractores.
“Aplica el dicho, dime con quién andas y te diré quién eres. Se quemaban porque están cerca de la candela”, expresó Negrón.
Urgió la necesidad de establecer alternativas recreativas en sus propias comunidades para disminuir los niveles de violencia y darles las herramientas para lidiar con las situaciones que les rodean.
La realidad social en la que crecen también influye a la hora de dejar la escuela, según el estudio Predictores de abandono escolar en un cohorte de adolescentes puertorriqueños de la profesora Amalia Marrero.
La investigadora destacó que 6.2 por ciento de los entrevistados abandonó los estudios. La mitad de ellos fue por falta de interés y motivación, problemas con maestros y sus pares, malas notas o suspensiones. El resto fue por embarazos prematuros, problemas emocionales o trabajo.
El evaluador de la investigación, Tomás Matos, analizó los Factores asociados al sexo en adolescentes y encontró que 50 por ciento de los adolescentes en familias con pobre comunicación iniciaron conducta sexual durante los años del estudio.
Apenas 18.7 por ciento de los jóvenes en familias con buena comunicación incurrieron en relaciones sexuales.
Recalcó que la comunicación es clave para evitar el sexo prematuro, al igual que la participación de los padres en las actividades de los hijos, la disciplina y el control en el hogar.
Entre los que confesaron iniciar conducta sexual, el 84.8 por ciento indicó haber utilizado algún método de protección.
“Los padres pueden ser muy efectivos en retrasar el inicio de la conducta sexual en sus hijos”, manifestó Matos.
Noticia de, Jueves, 7 de mayo de 2009 por Mariana Cobián / Primera Hora
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